miércoles, 27 de enero de 2016
La palabra imposible, para Zidane no existe.
"La palabra imposible, para Zidane no existe": frase celebre de Don Florentino Pérez en la presentación que tanto ilusiono de Zidane por aquellos maravillosos tiempos donde no había palos a ZZ, en esa presentación, que llegó como los Reyes Magos de oriente en el día de la inocencia, e ilusión en todos aquellos lugares donde Papa Nöel, queda en una tradición relegada a segundo plano. Veinte, y pico días se le han otorgado a Zizou de: acomódate, huele las nubes desde el banquillo blanco como no las vas ha volver oler en lo que te quede -los madridistas esperemos que mucho- como entrenador de la era Florentino II -entrenador V- en el equipo blanco, por que antes de que te termines de acomodar, acostumbrar a la presión, vas a estar recibiendo sopapo tras sopapo por los obsesionados con Florentino Pérez hasta que Benotti se saque el carné de ayudante de mago reconocido por los del cortijo de -llamémosle por evitar los dolores que me dan escribir su nombre original- "el Franco" del Barça.
La palabra imposible, para Zidane no existe (?) :
Se refería a con el "no es imposible para Zidane" el presidente: a la hazaña que supone luchar contra que el Fútbol Club Barcelona se deje puntos en ese camino de rosas, penaltis de mantequilla y goles en fuera de juego que disfrutan los amigos de Piqué -que él ya sabemos todos que sólo disfruta con nuestro Real, de forma diferente a la nuestra, pero de nuestro Real a fin y a cuentas- siempre que parece que algún equipo salta con ganas de ser ellos los que terminen siendo los que muerden esa noche al Barcelona (?)
Se refería a con el "no es imposible para Zidane" el presidente: a que el Real Madrid simpatice por toda España con el beneplácito y la ayuda de la prensa española deportiva al completo cómo sí gozan los chicos que los llaman basura al mismo tiempo que los periodistas deportivos -llamados basura- echan carreras por ver quien llega primero a lametear el culo del primer jugador culé que salte a proclamar su antimadridismo a los cuatro vientos por el bien de "La Roja" y su armonía (?)
Se refería a con el "no es imposible para Zidane" el presidente: a que esta gran y formidable plantilla juegue desde el minuto uno hasta el final con la ya famosa actitud / intensidad (?)
O se refería a con el "no es imposible para Zidane" el presidente que lo imposible no es competir contra todas las triquiñuelas de los amigos de el Franco del Barça y los caminos de rosas culés, ni mucho menos, que ya sería soñar por soñar, se refería a lo imposible que es caer simpáticos a toda España. Lo mismo, a lo que Don Florentino se refería con Zidane acepta por qué para él no es imposible que este equipo gane a pesar de que los chicos del Franco del Barça lo tengan todo bien preparado, apañado, para que los jugadores del Real Madrid, no pongan la intensidad mínima o "sean lo minimamente agresivos" que debe ser cualquier equipo que quiera optar a ganar títulos (?)
Y Florentino, deducimos entonces, ¿que él sí da por imposible ganar en época de "el Franco" del Barça?
Lo imposible, me huelo, es que ni al mismísimo Zidane, la afición del Real,
le apoyen de forma incondicional.
¿Se referirá a esto último Don Florentino Pérez?
Refiriéndose a lo que se refiera, lo importante, es que Zidane acepta por qué él no ve imposible, lo que aparentemente sí que ve Don Florentino Pérez cómo imposible. Zidane, cree en la solución, es la solución. ¿Tú crees?
martes, 26 de enero de 2016
Una salida tranquila...
Primera salida del Real Madrid de la ilusión de ZZ, ni una prueba de fuego, ni Zidane se enfrenta a nada terrorífico -por fin, nuestro entrenador, vive como subido en la nube de Goku-, si acaso, jugársela, se la juegan los jugadores, pero eso de aquí a final de temporada: y ganar por menos de 5 -número de la ilusión personificada en hombre-, para los hombres de la pluma sin tinta cómo la de antaño, los que viven de lo fácil, un no ganar de 5, veremos como lo venden de cara al público madridista y no madridista...
Tranquilo, madridismo, viajamos a conquistar tierras no del todo hostiles ni para el madridismo, ni para nuestro Real Madrid, viajamos con Zidane e ir con Zidane es como ir acompañado de la volea que maravillo a casi todo el mundo del fútbol, ahora nos quieren -risas-, nos admiran -más risas todavía- y venimos a enfrentarnos al decimoquinto clasificado de la Liga -"Ay, como no le caigan 5"- con un recién ascendido Juan Merino al primer equipo al que coge inmerso en una decepcionante racha de empates, partidos perdidos, y más empates acompañados por la durísima eliminación para el sevillismo bético a manos del eterno rival de la ciudad que abocó en la destitución del antes aclamado por las masas béticas, el bueno de Pepe Mel: que cosa mejor para calmar las iras béticas -o de cualquier afición de España- que ganar al Real Madrid?
Con la dolorosa baja de Gareth Bale por rendimiento para el bien del equipo con el dolor estomacal que ello conlleva para los de "no sabe dar una pata a un bote", con el lío James / Jesé a la vuelta del estadio Benito Villamarín, nos plantamos cargados de la ilusión que la aureola de Zidane desprende, con los tres buenos centrales que le quedan -Ramos es baja- a disposición del técnico gales, y una plantilla casi al completo -nunca la conoceremos completa-, a afrontar la primera salida de la temporada sin el "partido de fuego" que salida tras salida acostumbra acompañarnos al Real Madrid en lo que llevamos de temporada. Vivamos, disfrutemos, enborrachemonos de tranquilidad, de la tranquilidad que Zidane y el que todavía no saben por donde criticarlo para que parezca coherente nos deja respirar un madridismo -relativamente- tranquilo y alegre, como con el que iban las mocitas de camino a Chanmartín: congelen las jarras, enfríen las cervezas, bajen a por patatas al local de toda la vida, pónganse un café de lo mejor de Colombia, enciendan un Habano, o lo que más gusten y, disfruten de la primera salida tranquila de nuestro Real Madrid. Aguarden con sosiego las rotaciones / decisiones de Zidane, de momento, disfruten de Benzema, el invisible de los tridentes de moda.
Y para terminar e irme sin hablar de los árbitros desear suerte al trío arbitral compuesto por Juan Martínez (C. Valenciano), Javier Aguilar (C. Catalán) y David Canales (C. Valenciano).
Tranquilo, madridismo, viajamos a conquistar tierras no del todo hostiles ni para el madridismo, ni para nuestro Real Madrid, viajamos con Zidane e ir con Zidane es como ir acompañado de la volea que maravillo a casi todo el mundo del fútbol, ahora nos quieren -risas-, nos admiran -más risas todavía- y venimos a enfrentarnos al decimoquinto clasificado de la Liga -"Ay, como no le caigan 5"- con un recién ascendido Juan Merino al primer equipo al que coge inmerso en una decepcionante racha de empates, partidos perdidos, y más empates acompañados por la durísima eliminación para el sevillismo bético a manos del eterno rival de la ciudad que abocó en la destitución del antes aclamado por las masas béticas, el bueno de Pepe Mel: que cosa mejor para calmar las iras béticas -o de cualquier afición de España- que ganar al Real Madrid?
Con la dolorosa baja de Gareth Bale por rendimiento para el bien del equipo con el dolor estomacal que ello conlleva para los de "no sabe dar una pata a un bote", con el lío James / Jesé a la vuelta del estadio Benito Villamarín, nos plantamos cargados de la ilusión que la aureola de Zidane desprende, con los tres buenos centrales que le quedan -Ramos es baja- a disposición del técnico gales, y una plantilla casi al completo -nunca la conoceremos completa-, a afrontar la primera salida de la temporada sin el "partido de fuego" que salida tras salida acostumbra acompañarnos al Real Madrid en lo que llevamos de temporada. Vivamos, disfrutemos, enborrachemonos de tranquilidad, de la tranquilidad que Zidane y el que todavía no saben por donde criticarlo para que parezca coherente nos deja respirar un madridismo -relativamente- tranquilo y alegre, como con el que iban las mocitas de camino a Chanmartín: congelen las jarras, enfríen las cervezas, bajen a por patatas al local de toda la vida, pónganse un café de lo mejor de Colombia, enciendan un Habano, o lo que más gusten y, disfruten de la primera salida tranquila de nuestro Real Madrid. Aguarden con sosiego las rotaciones / decisiones de Zidane, de momento, disfruten de Benzema, el invisible de los tridentes de moda.
Y para terminar e irme sin hablar de los árbitros desear suerte al trío arbitral compuesto por Juan Martínez (C. Valenciano), Javier Aguilar (C. Catalán) y David Canales (C. Valenciano).
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