sábado, 27 de enero de 2018

Es una puta vergüenza.

“Esto es una puta vergüenza.”

Salía diciendo Lucas Vázquez Heredero de la Esparta 17 tras la eliminación en la Copa del Rey. 

Y claro qué sí, por supuesto que es una puta vergüenza estar como estamos; aguantando al madridismo anti feliz, tan de buen humor, con todas las ganas del mundo de restregarnos nuestro pésimo momento. Y sí, también es una puta vergüenza; tener que soportar al madridista que es madridista por ser madridista decir: me alegro por él Leganés. Es una puta vergüenza; que el equipo “B”, cayese de la manera en que cayó en la Copa. Es una puta vergüenza; que el equipo “A”, se haya dejado ir a donde está en La Liga (a pesar de Villar y Arminio). Y es, una puta vergüenza; la desunión entre afición (más que menos) y equipo. 

Todo es una puta vergüenza...

Hasta el día 14 de Febrero al amanecer. Con la salida del sol. Al sonarnos el despertador. Cuando la obligación de despertarnos toque a la puerta de nuestros sueños. Sueños por seguir disfrutando de la historia que nos queda por hacer. Por qué nos queda. Nos quedan batallas por las que luchar. Hasta el final. Unidos. Afición y equipo. Equipo y afición. 

Por qué lo que no es una puta vergüenza, por qué nunca lo fue, ni es, ni será, es nuestra fortaleza en creer, por qué creeremos llegados el momento por muy muertos que nos den.  Creerán incluso los madridistas anti por muchas ganas qué tengan de vernos caer. Sí, esto es el madridismo puro, no el que se alegra por el Leganés, sino el madridismo auténtico, el que lo siente, lo disfruta y lo sufre, el que lo vive con sentimientos; críticos , oficialistas, casillistas, mourinhistas, arbeloistas, cristianistas, florentinistas, y anti florentinistas, todos, menos el que se alegra por el Leganés, llegados el momento crucial, creemos, creemos por qué lo llevamos en nuestro ADN, es nuestra identidad, creemos, siempre creemos hasta el final. 

Aguantad, no caigáis, y si caéis en el pesimismo, levantaros y creer, apoyad al equipo, luchad con todas vuestras fuerzas en las batallas que nos quedan, gritad fuerte ¡Hala Madrid! 


sábado, 20 de enero de 2018

¡Felizidane para todos!

Por fin respira el madridismo anti. Gaspar, Arminio y Villar, contemplan sonrientes su descarada obra de arte; un Real Madrid C.F. apeado de la lucha por la liga española. Felizidane para todos. Se acabo el sufrimiento. Se acabo ver al Real Madrid C.F. levantar copas. Cibeles queda huérfana. Solitaria. Sin euforia. Sin banderas blancas y moradas. La felizidane llega al madridismo anti en enero del 2018. Sí, en enero, han oído bien, en ENERO de 2018; huele a cadáver blanco prematuro. Han dejado de creer. Misión imposible merengona. Al fin huelen la flor de Zidane. Les gusta. Huele fresca. Suave. Hermosa. A alegría, euforia y felizidane. Los traslada a su época de la infancia. Al balón del patio. El bollycao de media mañana. Las tardes libres. Los tres meses de vacaciones. La piscina. La playa. El verano cálido. La despreocupación. Él Real Madrid C.F. en enero está más muerto que vivo. Gritan felices qué la felizidane les ha llegado...

¿Pero no es demasiado pronto, madridismo anti?

¿Es marzo, o enero?

¿Primavera, o invierno?

¿Creemos, o no creemos?

Él madridismo, no él madridismo anti, sino él MADRIDISMO, siempre termina creyendo incluso cuando todo parece imposible. Nuestra fe, es inquebrantable. Nuestra fe en el Real Madrid C.F. , es eterna. Creemos, incluso cuando dudamos, es nuestro sello de identidad. Creer en lo que el madridismo anti ve imposible. Lo que nos diferencia. Lo que nos hace especiales. Lo que nos ha hecho ser tantas veces campeones, envidiados en España, y admirados en el mundo.

No es momento de resignación. No en enero. No con lo que nos queda por delante. No cuando tenemos ciento ochenta minutos en nuestra competición fetiche por delante. No mientras haya posibilidades de llenar Cibeles de banderas blancas y moradas.

Ahora, es momento de sacar el escudo, alzarlo y protegerse de los ataques de la opinión pública orquestada por la prensa deportiva española. La madre y padre del madridismo anti. Los que desean vernos muertos, los que juegan a desesperarnos. Los que quieren desquiciar al madridismo, a los jugadores y a la entidad. Los poseedores de la felizidane de hoy. Los que están vendiendo la piel del tiburón blanco antes de cazarlo. Los carroñeros que protegen a Villar y Arminio. Los que callan y tapan el dominio blaugrana teledirigido por los arbitrajes de unos colegiados premiados más por la fidelidad al jefe que por su buen hacer en los terrenos de juego.

No estamos muertos, estamos haciendo gozar de la felizidane al madridismo anti. Estamos tan vivos como el mismísimo escudo redondo de corona en lo alto tantas veces campeón de Europa. Creer, es momento de creer, volver a creer y seguir creyendo. Qué creer, es lo que nos diferencia. Arrebatemos la felizidane al madridismo anti, juntos, unidos, somos imbatibles.

¡ HASTA EL FINAL, VAMOS REAL!