¿Pero no es demasiado pronto, madridismo anti?
¿Es marzo, o enero?
¿Primavera, o invierno?
¿Creemos, o no creemos?
Él madridismo, no él madridismo anti, sino él MADRIDISMO, siempre termina creyendo incluso cuando todo parece imposible. Nuestra fe, es inquebrantable. Nuestra fe en el Real Madrid C.F. , es eterna. Creemos, incluso cuando dudamos, es nuestro sello de identidad. Creer en lo que el madridismo anti ve imposible. Lo que nos diferencia. Lo que nos hace especiales. Lo que nos ha hecho ser tantas veces campeones, envidiados en España, y admirados en el mundo.
No es momento de resignación. No en enero. No con lo que nos queda por delante. No cuando tenemos ciento ochenta minutos en nuestra competición fetiche por delante. No mientras haya posibilidades de llenar Cibeles de banderas blancas y moradas.
Ahora, es momento de sacar el escudo, alzarlo y protegerse de los ataques de la opinión pública orquestada por la prensa deportiva española. La madre y padre del madridismo anti. Los que desean vernos muertos, los que juegan a desesperarnos. Los que quieren desquiciar al madridismo, a los jugadores y a la entidad. Los poseedores de la felizidane de hoy. Los que están vendiendo la piel del tiburón blanco antes de cazarlo. Los carroñeros que protegen a Villar y Arminio. Los que callan y tapan el dominio blaugrana teledirigido por los arbitrajes de unos colegiados premiados más por la fidelidad al jefe que por su buen hacer en los terrenos de juego.
No estamos muertos, estamos haciendo gozar de la felizidane al madridismo anti. Estamos tan vivos como el mismísimo escudo redondo de corona en lo alto tantas veces campeón de Europa. Creer, es momento de creer, volver a creer y seguir creyendo. Qué creer, es lo que nos diferencia. Arrebatemos la felizidane al madridismo anti, juntos, unidos, somos imbatibles.
¡ HASTA EL FINAL, VAMOS REAL!
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